Portobelo

21 Enero 2013 Sitios Históricos 359600 Views

Es un puerto natural y un poblado ubicado en la República de Panamá. Una de las poblaciones más importantes de América durante la época colonial y puerto por el que pasó la mayoría de las riquezas que España embarcó hacia Europa procedentes de la conquista de la actual América del Sur. Localizado en la costa norte del Istmo de Panamá, unos 50 kms. al noreste de Colón (ciudad), más concretamente en 9°33′N 79°39′O / 9.55, -79.65.

Limita al norte con el Mar Caribe, al sur con la provincia de Panamá, al este con el distrito de Santa Isabel y al oeste con la Ciudad de Colón.

A Portobelo se puede llegar a través del mar o por vía terrestre, siguiendo la avenida transítmica, a una distancia de 49 kms. desde la Ciudad de Colón y 105 kms. desde la Ciudad de Panamá. 

Entre los siglos XVI y XVIII, Portobelo fue uno de los puertos más importantes de exportación de plata de Nueva Granada, y uno de los puertos de salida de la Flota de Indias. El oro, procedente sobre todo del Perú, era trasportado en mulas a través del Camino de Cruces, en Panamá, continuando por el río Chagres mediante pequeñas embarcaciones, hasta llegar a Portobelo, en donde era embarcado hacia España.
Portobelo también era famosa por sus ferias, las cuales duraban hasta cuarenta días. La primera se realizó en el año 1606 en Nombre de Dios. Más tarde fueron trasladadas a Portobelo, cuando éste se convirtió en asentamiento poblacional. La última de estas ferias se celebró en 1739.

Una de las tradiciones de Portobelo es el baile de los congos, que responde a una manifestación de los esclavos, traído del África en la época colonial. Sabemos, por datos históricos, que en Portobelo se encontraba la gran negrería, lugar donde se compraban los negros para trabajos forzados.

Estos eran valorados según su porte corporal y la blancura de sus dientes. El negro, a pesar del sufrimiento y el dolor que experimentaba debido a su condición de esclavo, nunca perdió el sentido de la vida y el gusto por celebrarla. Prueba de ello lo tenemos en el baile congo que hasta nuestros días se conserva.

Detrás de sus vetustos muros se guarda el recuerdo de una ciudad pujante que albergó a grandes personalidades del mundo comercial, cultural y político de la época colonial.

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